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EL IMPACTO DE LA VIOLENCIA EN CONTEXTOS LABORALES

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EL IMPACTO DE LA VIOLENCIA EN CONTEXTOS LABORALES

¿Tu Trabajo te expone al impacto de la violencia? Lo más probable es que si no has sufrido acoso laboral y no trabajas en algo relacionado con la violencia, en un primer momento contestes que no.
Entendemos que la violencia y su impacto son cuestiones que están más vinculadas a nuestras relaciones personales o con situaciones poco habituales en las que nos podemos encontrar de forma más bien excepcional; un robo, unas amenazas…
Sin embargo, en la medida que la violencia está presente en nuestra sociedad, son numerosas las personas que la afrontan en su ejercicio profesional, de manera directa o indirecta. En el blog de hoy hablamos del impacto de la violencia en contextos laborales y lo hacemos con una clasificación que nos puede ayudar a comprender que son distintos los colectivos profesionales que conviven con ella y que quizás menciona profesiones en las que no habríamos pensado.
Hablamos de colectivos profesionales especializados, reconocidos y visibles.

COLECTIVOS ESPECIALIZADOS

Tradicionalmente hemos asociado algunes profesiones a su impacto con la violencia, estamos hablando de policías, profesionales que trabajan en prisiones o atendiendo víctimas de violencia, etc. Son colectivos especializados en la gestión de situaciones de violencia o sus consecuencias.
De algún modo, cuando pensamos en estas profesiones nos hacemos a la idea de que estas personas han recibido formación específica para poder desarrollar las tareas propias de su trabajo disociándose de la violencia implícita a su puesto. En realidad, se considera noticia cuando pasa lo contrario.
Ahora bien, en todos estos casos estamos hablando de profesiones que tienen periodos de formación reglados intensos que incorporan el aprendizaje de esta resiliencia profesional y que, además, llevan implícitos un reconocimiento y valoración que cuentan con cierto consenso social.
Lo más probable es que si trabajas en alguna de estas profesiones te hayan dicho en alguna ocasión cosas similares a esta: “qué difícil, no sé cómo puedes hacerlo, yo no podría”. Es importante que seamos conscientes, en estas profesiones en las que tenemos totalmente identificada y reconocida la exposición a la violencia, que poder no es una cuestión únicamente de las características personales del o la profesional, sino también de las herramientas que tiene a su disposición para poder gestionar el impacto de esta violencia de manera tan cotidiana.
Pongamos por ejemplo un grupo de policías que se encuentran actuando en un contexto de atentado terrorista. Estos profesionales habrán recibido formación específica para tomar decisiones rápidas en contextos con mucho estrés en los que su vida y la de otras personas puede estar en peligro, han entrenado en situaciones simuladas, han participado en otras situaciones de menor intensidad en las que la violencia también estaba presente. Sin embargo, toda esta preparación no los inmuniza al impacto de la violencia. Con posterioridad a su actuación será necesario poner en marcha mecanismos de gestión de este impacto y es posible que se deba hacer un seguimiento a largo plazo. En caso contrario, el impacto de esta violencia puede tener consecuencias graves a nivel profesional pero también personal.

COLECTIVOS RECONOCIDOS

Hay otras profesiones que, aunque no las asociamos directamente con la violencia, puesto que su tarea principal no es atenderla, reconocemos con mucha facilidad que pueden verse expuestas a ella. En este grupo podríamos incluir sanitarios, profesionales de emergencias y urgencias, de la intervención social, o profesorado.
Se trata de profesionales de la atención a las personas que se han formado específicamente para dedicar su jornada laboral al cuidado o la educación, por lo que disponen de herramientas para resolver posibles conflictos a los que se pueden ver expuestos en su día a día. Pero en algunos contextos el ejercicio de estas profesiones puede conllevar vivir situaciones de violencia en primera persona, ser testigo de ellas o escuchar un relato de violencia.
En estos casos es posible que no se disponga de una formación específica en violencia y su gestión, y vivir estas experiencias, especialmente si es de manera relativamente habitual, puede tener un impacto en estas personas y el desarrollo de su trabajo.
En este caso podemos pensar en el ejemplo de un o una docente de instituto que se encuentra impartiendo clases en un grupo en el que se suceden muchos conflictos en el aula, conflictos que van escalando y que incluyen insultos, amenazas e incluso violencia física. Tanto si estas situaciones se producen entre el alumnado como si las vive en primera persona, este o esta docente deberá hacer frente no sólo al efecto de esta violencia, sino también a los efectos que tiene en él o ella. Y lo hará sin tener el entreno que existe en el colectivo anterior, el de los especializados.
Así pues, se pondrán en juego los recursos personales, la experiencia, pero también la capacidad de la institución para la que trabaja de ofrecer herramientas de formación, supervisión y cuidado para garantizar el mínimo impacto de la violencia en sus equipos profesionales.

COLECTIVOS INVISIBLES

Hay un tercer colectivo en el que no pensamos habitualmente si hablamos del impacto de la violencia en contextos laborales. Se trata de profesiones que no relacionamos con situaciones de violencia y puesto que su tarea no está directamente vinculada a la gestión de la violencia, a menudo son trabajos de oficina y en ocasiones no se requiere especial cualificación para desarrollarlas. Se trata, por ejemplo, de teleoperadores/as, maquinistas de tren o moderadores/as de contenido.
En estos casos es muy poco probable que las personas tengan algún tipo de formación en violencia o gestión de conflictos, o que sea un requerimiento que se haya tenido en cuenta para el acceso a sus puestos de trabajo, de modo que su resiliencia ante situaciones de exposición a la violencia queda totalmente a merced de sus recursos personales o experiencias previas.
Pongamos en este caso el ejemplo de los moderadores de contenido de redes sociales. Se trata de profesionales que trabajan para empresas tecnológicas y se dedican a revisar y filtrar contenidos para que sean eliminados de la red social en caso de que incumplan la normativa. A nivel técnico, este trabajo no está asociado a ninguna disciplina en concreto ni requiere una trayectoria formativa extensa, pero está sujeto a un entreno técnico intensivo y al conocimiento de las normas concretas y cambiantes que aplica cada empresa en concreto.
La realidad es que la moderación de contenidos expone a estos equipos profesionales al consumo de imágenes, textos y audios que pueden contener una elevada carga violenta, y que esta exposición es continua durante la jornada laboral. Los contenidos a filtrar pueden ser tan variopintos cómo videos de atentados o escenarios de guerra, agresiones sexuales o imágenes explícitas de accidentes de tráfico.
Es cierto que no están sufriendo esta violencia en directo y que su encargo no es gestionar esta situación, pero seguro que podemos entender que la exposición a esta violencia tendrá un impacto en todas estas personas. Puesto que se trata de un colectivo invisible, gran parte de la sociedad puede que hasta desconozca que existe este trabajo. Por lo tanto, es probable que no tengamos identificadas a estas personas como susceptibles de algún tipo de apoyo o acompañamiento y que todo quede en manos de la responsabilidad que muestre la empresa a la hora de ofrecer medidas adecuadas.

UN RIESGO PARA LA SALUD MENTAL

Sea cual sea el colectivo de los que hemos hablado al que se pertenece, identificar la exposición a la violencia y poner en marcha acciones para reducir o eliminar su impacto es imprescindible. En caso contrario, se pone en riesgo la salud mental de estas personas. El impacto de la violencia vivida en contextos laborales no se queda en la comisaria, el instituto o la oficina cuando salimos por la puerta. Se viene con nosotros a casa y forma parte de nuestras vidas; nuestro cerebro y nuestro cuerpo son los mismos cuando terminamos de trabajar.
Si te has sentido identificado con alguno de estos colectivos o eres responsable de un servicio o empresa que crees que puede estas siendo impactado por la violencia y necesitas ayuda para gestionarlo, en REVERSA podemos ayudarte. Somos una consultoría de psicólogas especializadas en violencia que ayuda a gestionar equipos, profesionales y empresas que se ven expuestos a la violencia en su contexto laboral. Si crees que te podemos ayudar, no dudes y contacta con REVERSA
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