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PROFESIONALES EXPUESTOS A LA VIOLENCIA EN SU TRABAJO Y SU IMPACTO

En este post, trataremos el impacto de la exposición a la violencia en el ámbito laboral de los profesionales que, aunque su trabajo no está relacionado con la gestión de ésta, pueden verse expuestos a ella en su día a día. Analizaremos cómo estas experiencias pueden afectar a su bienestar y su capacidad para desempeñar sus tareas de manera efectiva.
PROFESIONALES EXPUESTOS A LA VIOLENCIA
En este grupo de profesionales podemos encontrar a personal sanitario,de emergencias y urgencias, trabajadores sociales o docentes. Si bien su tarea principal no es atender la violencia, el desarrollo de su labor de atención y cuidado a las personas los expone a situaciones en las que pueden ser testigos o víctimas de actos violentos.
Estos profesionales juegan un papel crucial en la sociedad y merecen un reconocimiento adecuado por su labor. Su exposición a situaciones de violencia puede tener un impacto significativo en su bienestar emocional y su capacidad para desempeñar sus roles de manera efectiva, por lo que es fundamental comprender la complejidad de sus desafíos y trabajar hacia entornos laborales que promuevan su seguridad y bienestar.
A continuación, exponemos algunos ejemplos de estos profesionales reconocidos que, aunque no están directamente asociados con la gestión de la violencia, pueden encontrarse expuestos a ella en el ejercicio de sus funciones.
Personal sanitario.
El personal sanitario, incluyendo médicos, enfermeros y otro personal del ámbito, muy a menudo trabajan en situaciones críticas para sus usuarios, situaciones de estrés o desesperación, que aumentan las probabilidades de enfrentarse a conductas de violencia verbal o física por parte de sus pacientes o familiares.
Personal de emergencias y urgencias.
Los profesionales que trabajan en servicios de emergencias y urgencias, como paramédicos, bomberos y personal de rescate, desarrollan su labor en situaciones de crisis y desastres. Así, además  de lidiar con el caos y la urgencia, pueden enfrentarse a la hostilidad de personas que se encuentran en estado de angustia o confusión, exponiéndose a comportamientos violentos por parte de las personas afectadas.
Profesionales del ámbito social.
Los trabajadores sociales son otro grupo expuesto a la violencia en el ejercicio de su labor. Trabajando con población vulnerable o dañada, pueden encontrarse en situaciones donde la violencia es una realidad habitual donde viven amenazas o agresiones de forma reiterada.
Docentes.
Los profesionales de la educación, como docentes y personal de apoyo escolar, pueden verse expuestos a situaciones de violencia en el entorno educativo. Pueden ser conflictos entre estudiantes, comportamientos agresivos o confrontaciones con familiares o tutores, o de los propios alumnos. El aumento de la presencia de la violencia en las aulas representa un desafío adicional para estos profesionales.
DESAFÍOS DE LA EXPOSICIÓN A LA VIOLENCIA
Los profesionales que pertenecen a los Colectivos Reconocidos, como hemos dicho anteriormente, se enfrentan a desafíos constantes a pesar de no contar con una formación específica en la gestión de la violencia. Por ejemplo, un profesor de instituto que se encuentra en un contexto escolar donde se dan conflictos en el aula entre alumnos, que incluyen insultos, amenazas e incluso violencia física.
Aquí profundizamos en algunos de estos desafíos profesionales que pueden tener un impacto significativo en su bienestar y en su capacidad para desempeñar su trabajo de manera efectiva.
Impacto en el bienestar emocional:
El enfrentamiento con la violencia puede generar en estos profesionales situaciones de estrés, ansiedad, o miedo, y por tanto, provocar un impacto profundo en el bienestar emocional de estos profesionales. Esta constante preocupación por su seguridad y la de quienes les rodean puede desembocar en un desgaste emocional considerable a lo largo del tiempo.
Desafíos en la gestión de conflictos:
Estos profesionales se enfrentan a la gestión de conflictos en situaciones donde la violencia está presente de forma frecuente. Ya sea lidiando con pacientes agresivos en el caso del personal sanitario, respondiendo a emergencias en entornos de alto riesgo como el personal de emergencias, o abordando comportamientos desafiantes en el ámbito educativo, enfrentarse a la violencia requiere habilidades de gestión de conflictos y resolución de problemas, para las cuales no han sido formados de manera específica.
Presión en situaciones de crisis:
Estos colectivos viven de forma cotidiana momentos de crisis, como desastres naturales, accidentes graves o situaciones de violencia interpersonal, y es en estos escenarios en los que trabajan con una presión adicional para responder de manera rápida y efectiva. La necesidad de tomar decisiones bajo presión extrema y en condiciones de alta incertidumbre puede generar un estrés significativo y poner a prueba su capacidad para mantener la calma y actuar con eficacia, más aún si la amenaza de la violencia o la experiencia previa de ella está presente.
Desafíos en la relación con los pacientes o usuarios:
La desconfianza, el miedo o la hostilidad pueden dificultar la comunicación y la colaboración, lo que complica aún más la prestación de servicios eficaces. Y la violencia es un elemento que puede alterar esa dinámica de la relación entre estos profesionales y sus pacientes, usuarios o estudiantes. Además, el temor a la aparición de futuros episodios de violencia puede afectar la calidad de la atención o el servicio prestado.
Impacto en la salud mental y el bienestar general:
El efecto acumulativo de la exposición a la violencia puede tener consecuencias a largo plazo en la salud mental y el bienestar general de estos profesionales. El estrés crónico, la ansiedad y la vivencia de situaciones traumáticas pueden afectar su calidad de vida, su satisfacción laboral y su capacidad para mantenerse comprometidos y motivados en su trabajo.
Como hemos expuesto, el gran desafío de estos profesionales es el afrontamiento de situaciones que se derivan de su tarea profesional pero para la que no cuentan, mayoritariamente, ni con recursos personales ni institucionales que les ayuden a gestionar el impacto que, sin lugar a dudas, genera en ellos. Dado que esta situación afecta a medio o largo plazo tanto a su bienestar como a su capacidad de desempeño profesional, consideramos que es imprescindible reconocer estos riesgos y es responsabilidad de las empresas u organizaciones donde trabajan proporcionar el apoyo adecuado para garantizar su seguridad y bienestar en el lugar de trabajo. Fomentando una cultura de cuidado y proporcionando recursos institucionales, podemos ayudar a mitigar el impacto de la violencia en su bienestar y promover entornos laborales más saludables y seguros.
En REVERSA podemos ayudarte a mejorar el contexto laboral de los profesionales que trabajan en tu empresa, tanto con el diagnóstico de los riesgos a los que están expuestos como con el diseño e implementación de los mecanismos necesarios para mitigar y gestionar el impacto de la exposición a la violencia. Si te interesa saber más sobre cómo podemos trabajar juntos, escríbenos a info@reversaconsultoria.com.